Liderar un grupo humano sigue siendo un gran desafío. A algunas personas les resulta muy connatural, y a otras, un claro proceso de aprendizaje.

Este rol, el de conducir a un equipo potenciando sus propias capacidades grupales e individuales, permitiendo que las personas brillen y expresen sus talentos particulares, los desarrollen y los sumen al servicio del interés grupal y organizacional, está en constante variación en función de los cambios en el contexto en el que se desenvuelven las organizaciones, compañías e instituciones.

(nota que no me detengo en analizar estilos de liderazgo y si corresponde o no discutir la influencia de la jerarquía o la participación en la actualidad).

Es frecuente encontrar que ante la rotación de jefaturas y dirección aparezcan personas con diversas capacidades de liderar, resintiendo a veces a los equipos y en otras situaciones facilitando su avance, produciendo ajustes necesarios ante la influencia del nuevo liderazgo en acción.

A veces avanzamos y otras pareciera que retrocedemos.

El ajuste a los estilos diversos de liderazgo que ejercen quienes dirigen es una realidad y necesidad de los tiempos actuales.

Está ocurriendo.

Entonces, la flexibilidad y adaptación es hoy un requisito vital para dirigidos y directores, colaboradores y jefaturas, que requieren la capacidad de ajustarse al proceso de cambio y aprendizaje continuo en el rol de liderar. A veces te incomoda, a veces te acomoda.

Y seguirá ocurriendo. Creo que la empatía y entendimiento del proceso transformacional como un continuo, que experimentan quienes lideran, así como quienes son liderados, es una de las claves para sostener los grupos humanos en la actualidad.

No pidas perfección en el liderazgo, es un proceso continuo de transformación en el aprender de quienes toman ese rol.

Recuerda que puedes ser tú.

Saludos.

Bienvenida/o 👋
Gracias por sumarte

Regístrate para recibir nuestras publicaciones semanales.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.