En 2017 por primera vez tomé contacto con MAIS, el Modelo de atención integral de Salud que promueve MINSAL en las redes asistenciales de salud en Chile. Ya traía la inquietud, por mi propia experiencia de vida y teniendo formación médica, de que culturalmente vivíamos y vivimos en un paradigma donde habitualmente ponemos el foco en la enfermedad y no en la salud.
Linda contradicción, vital, el que hablemos de salud y la gran mayoría de esfuerzos e inversiones, se centran en la enfermedad. Algunas conversaciones sobre esto sostenía en APS por esos años, solo 8 años atrás, donde percibía que no se hablaba de esto, no era tema de discusión, casi en lo clandestino, aunque estábamos promoviendo el Modelo de atención integral de salud, familiar y comunitaria!
Ahora observo que hemos avanzado, es una indicación del Ministerio de salud de Chile sobre las redes asistenciales implementar ECICEP – la Estrategia de Cuidado Integral Centrado en las Personas – que pone foco en la prevención de salud, en las personas y no en la enfermedad. Gran cambio de paradigma enfrentamos!
Lo siguiente es, el primer punto de vista: el del usuario.
“Usted debe hacerse cargo de su salud”
Esa frase, aunque suena moderna y empoderadora, puede caer como una piedra si nadie te ha enseñado cómo hacerlo. Después de décadas de un modelo asistencialista, donde uno solo recibía indicaciones, pensar en decidir, preguntar o incluso negarse… puede dar miedo, vergüenza o simplemente no tener sentido.
Cambiar de modelo no es cambiar de golpe
En Chile, el enfoque ECICEP propone justamente eso: dejar atrás el sistema que trata enfermedades y avanzar hacia uno que cuida personas. Bonito en la teoría, pero en la práctica, ¿quién prepara a las personas para ese rol?
Por ello diseñamos una ruta lógica, realista y respetuosa para acompañar a quienes hoy deben dar ese salto. No se trata de más responsabilidad para la gente, sino de más herramientas, más diálogo, y más humanidad en el camino.
Cinco pasos para hacer sentido del cambio
- Reconocer la historia vivida con el sistema (validar, no culpar).
- Dar sentido emocional al nuevo modelo (esto no es moda, es coherencia).
- Enseñar qué significa realmente ser protagonista (sin soltar la mano).
- Practicar la Toma de Decisiones Compartidas con ejemplos reales.
- Cerrar con un plan de autocuidado acompañado, no en solitario.
Lo nuevo no reemplaza lo anterior: lo transforma
No es dejar de necesitar al sistema de salud. Es convertir esa relación en un vínculo más digno, más horizontal y más potente. Porque cuando las personas participan, los resultados mejoran. No solo en cifras, también en cómo se sienten.
¿Qué pasaría si este enfoque fuera la regla y no la excepción?

