No somos racionales. Somos seres emocionales que razonamos.

Dicen que Darwin estaba en un zoológico de Londres mirando un serpentario[1] y de pronto una serpiente saltó en su dirección a atacarlo, Darwin retrocede tan rápidamente que cae sentado al suelo.  Alguien como él podría haber razonado que el vidrio del contenedor pararía el asalto del reptil, pero sus emociones lo hicieron saltar para…

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