Frecuentemente empleamos muchas y variadas maneras de darle vueltas a las cosas, decimos “sacar la vuelta”, posiblemente porque algo o todo de lo que enfrento no quiero enfrentar, evito encarar, le hago el quite.

¿Por qué?

Posiblemente no me gusta, me incomoda, no lo sé realizar, pone a prueba mi inteligencia, me expone ante otros, o simple y frecuentemente, en mi mente transitan muchas y variadas ideas, al punto de no encontrar el hilo por dónde partir, esto es, grados variables y habitualmente altos de dispersión.

Nuestra mente dispersa

Como la mente humana es caótica – las ideas giran y giran dentro incluso cuando dormimos – nuestra mayor necesidad es otorgarle orden, que en un buen caso se transforma en una mente caórdica, término acuñado por quienes han visualizado y creado grados de orden dentro del habitual caos.

Pero, para ser productivos, necesitamos poner a nuestra mente en un foco.

Poner foco es orientar el pensamiento y la acción en la misma dirección, otorgando sentido y alineamiento a lo que emprendemos. Es un “una sola cosa a la vez”, aunque pudiera parecer algo exagerado, no lo es.

Enfocar nuestras ideas y acciones es central en el incremento de productividad, mayormente para quienes se juzgan “dispersos”.

Necesitamos descomprimir nuestra mente

Imagina si en vez de pensar en un mismo momento, en el almuerzo que debes hacer, devolver el llamado, la entrega de ese informe, y los hijos que están en el colegio, por ejemplo, lograras que tu mente y espíritu se concentraran, solo en aquel informe. ¿Qué sentirías? ¿Cuánto alivio llegaría a ti?

Ya sé que algun@s dirán que no se puede, que “la vida es así”, pero la verdad es que la vida la hemos construido por las malas y las buenas prácticas que hemos adquirido para salvar los compromisos contraídos y no quedar mal ante mí y ante otros. Por adaptación a la presión y estrés.

Empieza por la práctica incorporando hábitos a tu alcance. Tú puedes, verás que es fácil, ¡si así lo decides!

  1. Escribe menos y amarra más.
  2. Habla menos y precisa más.
  3. Pon foco a todo. Una cosa a la vez.
  4. Emplea herramientas productivas.
  5. Reflexiona para mejorar.

¿Cómo saber si funciona?

Pregunta a quienes ya lo hacen o lo han logrado.

Te invitamos a ser más productiv@

Te invitaremos a explorar variados ámbitos del ser improductivo, para entrar en ellos y mejorar los resultados. Al final, si lo pones en práctica, repetitiva hasta elevar tus habilidades, el resultado será que emplearás menos tiempo y energía en lograr lo que te prometes y comprometes, generando alegría y mayor disfrute en tu vida.

Te invitamos a la reflexión y a la práctica. Iremos aportando a este foco en cada entrega, y por supuesto herramientas concretas para elevar tu productividad.

Equipo Visión compartida

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