Esta publicación tampoco tiene el ánimo de agregar conflicto, sino poner pie en aspectos importantes de visibilizar y avanzar.

En el escrito anterior planteé que desde los gobiernos es necesario proyectar políticas de beneficio público más allá de los 4 años de un sector, para ir por los próximos 20 o 30 años avanzando en ámbitos cruciales de desarrollo para los ciudadanos y las comunidades, y así hacer mejor empleo de los recursos disponibles y no generar expectativas que no es posible cumplir en el corto plazo.

En esta publicación pongo el acento en el otro lado: los beneficiarios, los ciudadanos.

Si bien los gobiernos han implantado en políticas y acciones históricas el discurso de que «trabajamos para usted», y que por supuesto es el Estado el llamado a generar servicios en beneficio de las personas, la gente, los ciudadanos, también se ha ido estableciendo por décadas el sentir de que es el Estado quien debe solucionar todo y los ciudadanos esperar que ello ocurra, y que con matices, como no ocurre en calidad, cantidad u oportunidad, los ciudadanos molestos arremeten contra los gobiernos por no entregarles lo que corresponde, por ejemplo, tener que esperar tiempo para ser atendido en una especialidad de salud en el sistema público. Por favor, es solo un ejemplo para graficar lo que expreso, hay por supuesto, un espectro de posibilidades y realidades en esto.

Entonces, tenemos hoy, una gran mayoría de ciudadanos que esperan les sean solucionados sus problemas sin aportar aquello que sí está al alcance de las comunidades y que teniendo un profundo valor, no ponemos en juego, sobresaturando el sistema con la alta demanda por servicios públicos que no podrán satisfacer la realidad generada. Sabemos que hemos construido un Estado asistencialista, y que en la otra cara de la moneda hay ciudadanos que no se hacen parte.

Ejemplos de esto pueden ser, la alta fiscalización de tránsito en las ciudades que despliega un Ministerio de transportes, cuyo objetivo central es asegurar la disminución de la tasa de riesgo y directamente la disminución del número de accidentes viales, retirando de circulación a quienes no cumplen con las regulaciones y estándares mínimos (todas las regulaciones son pensadas para evitar riesgos, peligros e incidencias), y en otro sector, la cada vez mayor demanda que soportan los servicios de atención primaria, secundaria y terciaria de salud, sobre exigiendo y sobrepasando las capacidades instaladas, aunque los equipos humanos tengan toda la disposición y espíritu de servicio que esperamos de ellos.

Responsabilidad dónde la hay

¿Por qué ocurre esto? Más allá de que observemos en la gestión eficiente y eficaz un pilar de los servicios públicos, en mi parecer, y por favor permíteme expresarlo así, ocurre también porque los ciudadanos en general no aportamos o contribuimos a facilitar la resolución de los temas, y en un gran y principal foco: la prevención.

Si nuestras acciones previnieran el riesgo y el impacto de nuestras mismas acciones, si entendiéramos que las regulaciones no se han hecho para castigar, sino para prevenir, si mantuviéramos nuestros vehículos y nuestro cuerpo de manera saludable, si nos levantáramos temprano a hacer ejercicios de salud física, si nos alimentáramos correctamente, si bebiéramos agua suficiente, si escucháramos a los profesionales y siguiéramos sus indicaciones, si nos organizáramos como comunidad activa para aportar con ideas y mejoras que nacen de nuestra responsabilidad y autoridad como ciudadanos,… «si en muchos más» a nuestro alcance nos hiciéramos cargo de nuestra parte en el día a día, no pediríamos tanto y daríamos más.

Quizás alguien pueda pensar en que esto es una utopía, yo al menos no lo creo así. Creo en la co responsabilidad y en que más colaborativos y participativos podemos lograr más de lo que hasta hoy hacemos como sociedad.

Hay grupos humanos organizados en Consejos consultivos de sociedad civil que están haciendo su parte, un gran trabajo, que aún requiere mayor conexión e interacción en red para dar un paso más: tomar la responsabilidad y autoridad que siempre debemos y debimos tener como ciudadanos y no dejar todo al Estado o a gobiernos que cambian políticas de acuerdo a sus creencias y valores institucionales.

No pretendo agregar polémica a lo que ya observamos en nuestra sociedad, solo marcar algunos puntos para expresar que las cosas mejoran y mejorarán integrando de verdad a todas y todos, actores de todos los sectores y por supuesto ciudadanos.

La responsabilidad en ello, es de cada parte interesada.

Bienvenida/o 👋
Gracias por sumarte

Regístrate para recibir nuestras publicaciones semanales.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.