Este es un tema, por decir, polémico. También podría tener por nombre «Políticas públicas y Participación ciudadana».

Hay algunas cosas que como ciudadanos la mayoría tenemos al alcance de la observación. Tangencialmente lo vemos en televisión, lo escuchamos en transmisiones radiales y hoy a través de redes sociales, y posiblemente en conversaciones de pasillo, y en otros casos, más abiertamente en discusiones públicas, y sin embargo, en mi parecer, con una mirada que no se discute ni se confronta.

Es frecuente que en la dirección del país exista y se hable del «oficialismo y la oposición». No me referiré a política contingente, no es nuestro tema, sin embargo sí, una de las consecuencias de la manera que, como históricamente y en aumento observo, se abordan las políticas públicas en Chile.

Una política pública es un conjunto de decisiones y acciones gubernamentales que buscan resolver problemas públicos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (James E. Anderson, Public policymaking: an introduction, 2014).

Es central que logren consensos

Esto que expresaré lo observo por años, y no lo hablo pues tiene mala prensa, y posiblemente una comunidad que aún no está preparada para verlo de manera diferente, o es quizás, que el sector político no tenga la voluntad real de transformarlo y que se aborde desde otra posición.

En concreto, partidos políticos que disputan un gobierno cada 4 años -nuestra manera de organizar el gobierno público- no transan que los logros del otro sean minimizados defendiendo los propios, como que no hubiera trabajo transversal que lo sostuviera, una de las muchas expresiones del sistema oficialismo/oposición establecido. Un ejemplo simple, ficticio pero real, es la inauguración de un Hospital en «x» región, que tomó quizás 6 a 8 años su evaluación, diseño y construcción, lo que involucra al menos a dos gobiernos en ejercicio, a veces tres.

Entonces, observamos que el mensaje inaugural es «nuestro gobierno» restando de alguna manera valor simbólico o concreto al aporte de la gestión previa. Y por favor, no hablo de colores políticos, refiero a aquello que debiera ser participativo, colaborativo, a el «lo hicimos», a el «gracias a la contribución y aporte de muchos en diversos gobiernos» logramos esto, lo logramos como país…

El sistema oficialismo/oposición -ellos y nosotros- no busca el consenso, tiene impresa la tendencia a oponerse al otro aunque plantee razonables y necesarias ideas.

Insisto que el anterior es solo un ejemplo, hay diversos y muchos.

Foco en lo que importa

La participación tiene un valor en sí muy importante. Seguro ocurre que funcionarios de un gobierno previo y la comunidad, fueron fundamentales para el avance de ese establecimiento, pero son de algunas maneras invisibilizados en su entrega y compromiso.

Si voy más allá del ejemplo, con esta actitud, disposición, lenguaje bipolar de corto plazo, no logramos visualizar políticas públicas que debieran establecerse y asentarse por ejemplo, en 20 años o más, y observo cómo recursos invertidos -lo ven con estupor los propios funcionarios – se dilapidan y no fortalecen lo que sí importa: el beneficio que debe llegar al usuario.

Esto ocurre, aunque pueda sonar simple y ser más complejo y multivariable, por la conducta algo miope de autoridades que defienden su vereda y se llevan en discusiones que no relevan al protagonismo lo que siempre debe ser, las decisiones y acciones gubernamentales que buscan resolver problemas públicos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Rescate de la disposición y actitud

De esta reflexión te invito a rescatar, no el conflicto, sí la actitud y competencias necesarias para poner el foco en la política pública que beneficia al usuario, con énfasis participativo y comunitario, con protagonismo en los ciudadanos, como siempre debió y debe ser.

Mientras no escuchemos el «lo hicimos» y esa expresión no integre realmente a todos los sectores (alguien pudiera creer que es utópico) continuaremos desperdiciando recursos y esfuerzos cada 4 años. Modelos, metodologías, sistemas y experiencia mundial hay para hacer de la dirección estratégica de las políticas públicas lo eficiente y efectivo que se predica. Necesitamos poner real voluntad en ello.

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