La participación ciudadana en Chile ha evolucionado significativamente en las últimas tres décadas, pasando de un enfoque consultivo a uno más participativo en la formulación de políticas públicas. A comienzos de los años 90, con el retorno a la democracia, el Estado chileno comenzó a abrir espacios de diálogo con la sociedad civil, principalmente a través de consultas y mecanismos de participación.
Durante la década del 2000, con el avance de la descentralización y la modernización del Estado, se implementaron instancias más formales de participación, como los consejos consultivos y la inclusión de la sociedad civil en ciertas políticas sectoriales. La Ley N° 20.500 sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, promulgada en 2011, marcó un punto de inflexión al establecer el derecho de la ciudadanía a participar en la toma de decisiones, institucionalizando mecanismos como las consultas ciudadanas y los consejos de la sociedad civil (COSOC).
En los últimos años, la demanda por una participación más vinculante ha crecido, impulsada por movimientos sociales y un contexto de crisis institucional. Procesos como el estallido social de 2019 y la redacción de nuevas propuestas constitucionales han reflejado la tensión entre un modelo de participación consultivo, donde la ciudadanía opina sin una incidencia directa en la toma de decisiones, y un modelo participativo, que busca garantizar una mayor influencia en las políticas públicas.
Principales características
Es necesario tener presente las principales características de cada uno de estos modelos:
Modelo consultivo
Modelo participativo
- 1. Rol del ciudadano: El ciudadano es considerado un receptor de información y un consultado en procesos decisionales.
- 2. Nivel de participación: La participación ciudadana es limitada a la emisión de opiniones y sugerencias.
- 3. Mecanismos de participación: Encuestas, sondeos, foros y consultas públicas.
- 4. Objetivo: Informar y consultar a la ciudadanía sobre decisiones ya tomadas.
- 5. Responsabilidad: La responsabilidad de la toma de decisiones recae en los funcionarios públicos.
- 1. Rol del ciudadano: El ciudadano es considerado un actor clave en la toma de decisiones y un coprotagonista en la gestión pública.
- 2. Nivel de participación: La participación ciudadana es activa y se busca la colaboración y el compromiso en la toma de decisiones.
- 3. Mecanismos de participación: Consejos ciudadanos, comités de gestión, presupuestos participativos, y otros mecanismos de participación directa.
- 4. Objetivo: Co-crear y tomar decisiones conjuntas entre la ciudadanía y los funcionarios públicos.
- 5. Responsabilidad: La responsabilidad de la toma de decisiones es compartida entre la ciudadanía y los funcionarios públicos.
Las diferencias clave
Las diferencias clave entre ambos modelos se pueden resumir de la siguiente manera:
- 1. Rol del ciudadano: En el modelo consultivo, el ciudadano es un receptor de información, mientras que en el modelo participativo, es un actor clave en la toma de decisiones.
- 2. Nivel de participación: El modelo participativo busca una participación activa y colaborativa, mientras que el modelo consultivo se limita a la emisión de opiniones y sugerencias.
- 3. Mecanismos de participación: Los mecanismos de participación en el modelo participativo son más directos y colaborativos, mientras que en el modelo consultivo se basan en encuestas y consultas públicas.
- 4. Objetivo: El objetivo del modelo participativo es co-crear y tomar decisiones conjuntas, mientras que el objetivo del modelo consultivo es informar y consultar a la ciudadanía sobre decisiones ya tomadas.
- 5. Emoción estimulada: En el modelo consultivo vemos grados de insatisfacción al no sentirse parte de las mejores decisiones producto de una interacción corresponsable, aún cuando el modelo participativo demanda mayor grado de compromiso y dedicación.
La participación es un gran desafío, pues si bien agrega valor en los ciudadanos considerando acuerdos y consensos a través de decisiones compartidas, requiere de la convicción, la voluntad y la dedicación de tiempo personal por parte de la comunidad organizada, a crear y contribuir en las instancias que provean la real participación ciudadana más allá de la consulta y de la encuesta de opinión.
No hay vuelta atrás
Si hoy preguntáramos a los ciudadanos ¿Qué modelo eligen? ¿Qué dirías tu desde tu rol de ciudadano?
Si trabajas en el Estado de Chile, ¿Cuál sería tu respuesta?
Lo central es el por qué van evolucionando los modelos de participación en Chile y en el mundo. Actualmente se observa algo que pudo haber sido lógico y obvio si lo miramos en retrospectiva: no es posible la transformación, el cambio y el lograr ser más productivos – lograr más con menos recursos disponibles – sin el real compromiso y absoluto involucramiento de las partes interesadas en el cambio requerido. El Estado no puede solo, y menos si los ciudadanos no comparten los avances que hace, por desconocimiento o por una experiencia emocional que discrepa de las acciones que implementa.
Tengámonos paciencia. Hay ocasiones en que aparecen procesos consultivos que parecen participativos, y otras en que los participativos siguen siendo consultivos, y ocurre porque los equipos públicos, autoridades, los funcionarios, están en un proceso de desarrollo donde también se encuentran transformando su historia, su lenguaje, sus conductas, para servir de mejor manera a sus comunidades.
¡Gracias por el avance continuo!

