Una reflexión recurrente en estos tiempos deviene del encuentro con personas en espacios de aprendizaje, o también en reuniones informales, con las cámaras de los computadores apagadas en su mayoría.
Algo nos ocurre que pareciera que tenemos el permiso de ausentarnos estando allí, o quizás mostrando de alguna manera que estamos allí por alguna obligación que nos separa de nuestra voluntad.
Les dejamos aquí un breve video para relevar esto que planteamos.
La invitación es más fuerte hoy: estar presentes tiene sentido y significado solo en la participación real, en cuerpo y alma. «Si no, pa qué!»

