Dicen que Darwin estaba en un zoológico de Londres mirando un serpentario[1] y de pronto una serpiente saltó en su dirección a atacarlo, Darwin retrocede tan rápidamente que cae sentado al suelo.  Alguien como él podría haber razonado que el vidrio del contenedor pararía el asalto del reptil, pero sus emociones lo hicieron saltar para ponerse a salvo y solo después razonó respecto de la imposibilidad que tenía el animal de llevar a cabo su ataque.

La reacción es automática y sin pensar siquiera un instante, cae hacia atrás buscando protegerse de la posible mordida del animal. 

Darwin sintió miedo y reaccionó preservando su integridad, su vida. De no haber existido el cristal del serpentario, el miedo lo hubiera salvado.

La historia evolutiva del cerebro

Al estudiar el cerebro y su evolución hoy sabemos que las emociones se disparan antes que el pensamiento y esto tiene una explicación, las emociones surgen en la evolución para ayudarnos en la supervivencia.  De hecho, sin emociones el género “homo” habría desaparecido de la faz de la tierra. Ellas, las emociones, contribuyeron en nuestra defensa frente a depredadores mucho más eficaces corporalmente, nos ayudaron a procrearnos y siguen acompañándonos en nuestro andar por el planeta.

¿Como se explicaría lo anterior?  En un formato simplificado de la historia evolutiva del cerebro humano, éste se desarrolló por etapas, el primero en formarse fue el sistema instintivo, miles de años después aparece en la evolución el sistema emocional y finalmente se desarrolló el neocórtex (cerebro racional) que es el cerebro que nos permite pensar, razonar analizar. El cerebro funciona por antigüedad, entonces, los primeros en responder a los estímulos son los sistemas instintivo–emocional y luego la información llega a nuestro cerebro racional (el neocórtex).

Aprender a conocer nuestras emociones

Primero las emociones y luego la razón, ¿por qué? Para que pudiéramos sobrevivir en un medio tan hostil como el del paleolítico.  Aun ahora son útiles, ¿qué nos pasaría si al estar en medio de la calle y ver un auto viniendo hacia nosotros a toda velocidad, primero pensáramos?, ¡¡seguro nos arrollaría!!. El problema es que un cerebro evolucionado para ser útil en tiempos prehistóricos, hoy nos causa bastantes problemas. Y de eso se trata todo esto, aprender a conocer nuestras emociones para poder regularlas.

Genera emociones positivas desde que te despiertas

Un modo de empezar es generar emociones positivas desde que te despiertas: La vida está llena de momentos felices y seguramente tienes muchos ejemplos: episodios de tus últimas vacaciones, las travesuras de los niños, una fiesta familiar o con amigos…  También puedes pensar en un paisaje un lugar lindo que alguna vez visitaste o escuchar música.  Cualquiera de estas recomendaciones te ayudará a iniciar un buen día.

Te invitamos a la práctica, cada día al despertar. ¡Te sorprenderás de los resultados!

Lucía Canteros es Neurosicoeducadora, Master en comportamiento no verbal, directora de Lucía Canteros EIRL Capacitación y asesorías, y colaboradora en Consultora Visión compartida.


[1] Instalación en la cual se mantienen artificialmente las condiciones de hábitat adecuadas para la cría y exhibición de serpientes.

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