Una situación frecuente

En muchos equipos se corrige rápido lo que sale mal, pero se nombra muy poco lo que funciona bien.

Una coordinación oportuna, una buena decisión, un apoyo entre compañeros o una mejora concreta suelen pasar desapercibidas porque “era lo que correspondía hacer”.

Lo que hay detrás

Cuando solo se visibilizan errores, el equipo aprende que el foco está puesto en la falla, no en las conductas que vale la pena repetir.

Reconocer no es adornar el trabajo ni felicitar por todo. Es mostrar con claridad qué prácticas ayudan al equipo a funcionar mejor.

Una mirada distinta

En procesos de acompañamiento institucional hemos visto que el reconocimiento específico puede ser una herramienta de gestión.

Cuando se nombra una conducta positiva, el equipo entiende qué se espera, qué aporta valor y qué conviene sostener.

Un paso concreto

Una práctica simple es cerrar la semana identificando una conducta concreta que haya ayudado al equipo.

No basta con decir “buen trabajo”. Es mejor decir:

Esta semana funcionó bien cuando coordinamos antes de responder.
Ayudó que el equipo avisara a tiempo un problema.
Fue importante que alguien tomara la iniciativa y ordenara la información.

Lo que se reconoce con claridad tiene más posibilidades de repetirse.

Una pregunta para mirar el equipo

Si una buena práctica nunca se nombra, puede perder fuerza sin que nadie lo note.

¿Qué conducta positiva de tu equipo merece ser reconocida esta semana?

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