¿Por qué hablamos de muros de poder en salud?

En la relación entre usuarios y equipos de salud, muchas veces existe una diferencia de poder que se siente en cada interacción.
El lenguaje técnico, la falta de tiempo, la disposición del espacio físico o incluso la forma en que se da la indicación pueden generar la percepción de que el equipo “sabe y manda” y la comunidad solo debe obedecer.
Esto no es menor: cuando hay muros de poder, se debilita la confianza y se rompe el sentido de cuidado compartido.

¿Qué problema trae la verticalidad en la atención?

La atención verticalizada genera varios efectos negativos:

  • Desconfianza en la comunidad: sienten que su voz no importa.
  • Baja adherencia a tratamientos: no se sienten parte de la decisión.
  • Rechazo silencioso: se asiste a la consulta, pero no se sigue lo indicado.
  • Desgaste en los equipos: se repite la frustración de “les decimos y no hacen caso”.

El muro de poder no solo dificulta la relación: impide que la salud sea verdaderamente comunitaria.

¿Cómo podemos derribar esos muros en la práctica?

  1. Lenguaje claro y cercano: hablar desde lo cotidiano, no solo desde el tecnicismo.
  2. Decisiones compartidas: preguntar por la opinión del usuario o familia antes de definir un plan.
  3. Reconocimiento de saberes locales: aceptar y valorar prácticas culturales como parte del proceso.
  4. Espacios físicos más abiertos: mesas redondas, disposición horizontal, señal de cercanía en el trato.
  5. Formación en habilidades relacionales: equipos que escuchan, no solo informan.

¿Qué beneficios trae la horizontalidad?

  • Mayor confianza entre comunidad y equipos.
  • Tratamientos más efectivos por mejor adherencia.
  • Fortalecimiento del rol comunitario en la salud.
  • Sentido de dignidad y respeto en cada atención.

La horizontalidad no significa perder autoridad técnica.
Significa ejercerla de manera que sume y no que imponga.

¿Y ahora qué?

La salud comunitaria no puede sostenerse desde el control unilateral.
Necesitamos relaciones horizontales, donde la comunidad sea parte activa y los equipos actúen como facilitadores del cuidado, no como dueños de la verdad.

¿Qué muro de poder identificas en tu propio equipo o territorio?
Y ¿qué acción concreta podrías tomar esta semana para empezar a derribarlo?

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