Este es otro tema muy vigente.
¿Qué decimos habitualmente cuando entrego un turno? ¿Qué recibe quien recibe el turno?
¿Te lo has preguntado?
Puede ser muy obvio en empresas productivas, pero también en empresas de servicio que atienden público 24/7, en el sistema público, por ejemplo, hospitales, centros de salud, en la seguridad del retail o de instituciones de educación, dónde haya 2 o 3 turnos laborales.
Se lo hemos preguntado a muchas organizaciones, y lo más habitual es que hablen de aquello que ha fallado o ha faltado o está pendiente por realizarse y que le corresponderá resolver a quien ingresa.
Lógico, ¿cierto?
Si somos contratados para resolver. Hasta allí todo esperable.
Pero si te pregunto, ¿con qué sentimiento te trasladas camino a tu trabajo cada día? ¿qué dirías?
¿Qué vas pensando camino a tu trabajo cada día? ¿En qué animo llegas?
Es tan humano y tan generalizado que ya puedes vislumbrar las respuestas posibles. “que lata, qué problema me estará esperando”… “me habría quedado en casa, quizás que “cachito” habrá hoy en el trabajo”, solo reflejan que el recibimiento frecuente es ingrato, por decirlo de alguna manera.
No es que no haya cosas pendientes, el punto es que no se nos pasa por la cabeza poner equilibrio y realidad, repasando la gran cantidad de cosas que sí resolvimos e hicimos bien, y sólo ponemos el foco en lo que no resultó, que conlleva una emoción negativa asociada que nos recibe.
Para qué voy a ahondar más en este punto. La vivencia la hemos tenido de alguna manera casi todos.
La invitación aquí es a que pongas equilibrio. Rescata también y resalta lo bueno, lo logrado y notarás que es mucho más y mas valioso que lo faltante que sí necesitas transferir a quien llega.
Y tú ánimo para el día será otro.
Saludos

