Lo siguiente varía de equipo en equipo, y de ámbito productivo o servicio prestado, sin embargo es posible que te haga mucho sentido en tu realidad.
Cuando has querido verificar si una instrucción o indicación operativa fue comprendida por tu equipo, o si quedó clara y podrás estar tranquil@ con que será seguida como esperas, ¿Cuál es la pregunta más frecuente que les haces?
…
Sí,… ¿se entendió?
Y ¿cuál es su respuesta más habitual?
Así es… Siiii, dicen a coro, o asientan con la cabeza.
Y luego, más tarde, observas como algunos hacen cosas muy diferentes de las indicadas, y te repites que no logras comprender que digan sí y después lo realicen diferente. Y eso repetido, te desgasta.
¿Te ha pasado?
Yo al menos se lo he preguntado a miles y todos, todos me dicen que eso les ocurre.
Iré directo al grano: En Chile al menos, hacer la pregunta “¿se entiende?” – y sus sinónimos- es una muy mala e inefectiva pregunta, pues culturalmente y estando muy acostumbrados al estilo de liderazgo jerárquico, es más fácil decir sí, aunque no hayan comprendido o no hayan escuchado la instrucción.
Y dado que es un hecho de la causa no requiere mayor análisis ni pérdida de tiempo. Mi sugerencia es que, en vez de hacer una pregunta cerrada como esa, pidas que el equipo construya la instrucción dada, por ejemplo, pidiéndoles que repitan la instrucción, por pasos, qué harán primero, qué segundo y qué después.
Si invitas al grupo humano que reconstruya la indicación, les liberas de presión y entre ellos se apoyan para juntos lograr la respuesta. Te aseguro que, dado que toman activa consciencia de la instrucción, les queda.
Y, además, van construyendo confianza como equipo.
Saludos

