Hemos crecido en un mundo en el que el hablar y el pensar han reinado; al menos en occidente. En oriente el espacio al desarrollo corporal como fuente de salud física, y emocional, ha sido parte de la mirada filosófica de la vida, como en China, Japón e India.
Y, recién en los últimos años se habla de emociones; incluso un filme de Pixar, Intensa-mente (Inside-out) en 2015 mostró la importancia de las emociones básicas, como la alegría, la tristeza, el asco (podemos discrepar que esta sea una emoción de base), el miedo, la ira, acercándonos este lenguaje y masificándolo como nunca antes. La gracia de los realizadores de filmes, es hacer un espejo de los personajes con nuestras propias vivencias emocionales, para lograr conectar con el público de manera significativa.
Los autores modernos dicen que las emociones definen nuestros resultados. Así de importante. ¿En cuantas ocasiones una emoción de rabia, enojo, o miedo, traba tu aprendizaje o limita el resultado que necesitas?
Reconocer tus emociones
Y aun así, observamos que en general nos cuenta hablar y reconocer emociones diversas, sin distinguir la nomenclatura utilizada, base para entender y acordar entre pares uno u otro estar emocional. Un ejemplo, muy frecuente, de esto, es no distinguir la diferencia entre sentir una emoción y pensar una emoción. Cuando hacemos la pregunta ¿qué sientes? La respuesta más habitual es “siento que tengo una preocupación por esto, o por aquello” o “siento que las cosas están más complicadas de lo que pensé”… sólo hago aquí un par de ejemplos, para notar que expresamos con la mente un pensar, no un sentir.
Un sentir se expresa en el cuerpo, no en la mente, no en el lenguaje, y esto, coincido que no es fácil de distinguir bien, incluso para quienes llevamos más tiempo aprendiendo sobre emociones humanas.
En el ejemplo, un sentir expresado en el cuerpo puede ser “siento el estómago apretado y las manos sudorosas”, característicos de la emoción del miedo, por ejemplo.
O, “me llega a dolor la barriga de tanto reírme”.
“Siento tensión en los hombros y en la espalda”.
Si observas, cuando describimos en el cuerpo el sentir, se evidencia bastante claro de qué emoción se está hablando, al menos de las emociones básicas como se han llamado a las 6 emociones cuyas combinaciones dan emociones mixtas, tal como la paleta de colores básicos lo da.
Cuando preguntamos por emociones, y pedimos nos digan sus nombres -de las emociones – la gente dice risa, rabia, ansiedad, llanto, miedo, sorpresa, confianza, sospecha, seguridad, y varias palabras cercanas y relacionadas pero que no permiten aunar las distinciones correctas para entendernos.
¡Así es! Para entendernos necesitamos hablar de lo mismo, no es curioso, ¿si?
Somos seres emocionales, y esta expresión de autores modernos desafía la creencia montada por autores y antiguos filósofos que nos dijeron ser seres racionales, muy a diferencia de otras especies.
Las emociones nos permiten la vida
También será muy muy importante entiendas que no hay emociones positivas o negativas, como diferenciar la alegría de la tristeza, o la ternura del miedo, y que es una creencia limitante que hemos adoptado que nos impide ver la utilidad que sí tiene cada emoción.
La evolución del ser humano nos permitió adaptarnos a diversos estímulos, respondiendo muy rápido a ellos, de manera de supervivir. Un ejemplo de esto es la emoción del miedo, que nos permite alejarnos rápidamente del peligro, o la emoción de la rabia, que nos permite alejarnos de situaciones que no nos agradan.
Cada emoción tiene su propio objetivo y utilidad. La alegría darnos confort, la tristeza agregarnos valor a la pérdida, la ternura agregar cuidado y protección a otro, la ansiedad mostrarnos que necesitamos aprender y mejorar, el resentir que algo me “duele” y me afecta.
El problema no son las emociones, es perpetuarlas, no ser capaces de limitarlas en el tiempo, provocándonos diversas situaciones de disconfort, incomodidad y en el tiempo incluso enfermedad, cuando perdemos el balance y el equilibrio emocional, corporal y mental por algunos llamados estados emocionales.
Un buen ejemplo es reírse sin parar, sin parar, sin detenerse… si bien sabemos que la risa es contagiosa (las emociones lo son), un grupo que no se detiene a tiempo se desgasta, se cansa y no puede retomar lo que necesita hacer en ese momento.
Pero como la risa es momentánea, no provoca grandes desastres. Más deteriorante es dolerse (cuando el dolor es emocional se llama sufrimiento) por meses y años, por la partida de un ser querido, incluso algunos enfermando gravemente hasta la muerte. A esta situación emocional se conoce como estado emocional, y la emoción de base aquí puede ser la pena, la rabia, la culpa, el resentimiento, o la mezcla de todas ellas.
Entonces, la pregunta aquí es, ¿Qué emociones están facilitando o impidiendo que disfrutes el estudio o tu trabajo, o tu vida?
Para intervenir en algo es necesario primero reconocerlo, distinguirlo. Por tanto, es clave que vayas distinguiendo las emociones en ti.
Buen jueves

